Meditación para no meditadores

Por Patricia Álvarez. 

Primer paso: reconquistar el sentido de la Vista

El entrenamiento es el procedimiento pensado para adquirir habilidades, conocimientos y capacidades. Puede ser físico, mental o combinado, es sistemático y progresivo, la frecuencia lo hace mecánico.

Si saltamos partes de ese proceso de entrenamiento e intentamos hacer prácticas avanzadas con un corto entrenamiento es posible que a la no consecución de resultados, se le sume la frustración por no lograrlo.

Meditar también requiere de entrenamiento y la propuesta es tomar el control de los pensamientos de manera sistemática y progresiva, hasta poder adquirir la habilidad y hacerlo de manera mecánica.

Nuestra mente tiene experticia y mucho entrenamiento en saltar de un pensamiento a otro de manera sistemática, si le ordenás “ponerse en blanco” así, de sopetón, como si fuera una “mente experta”, solo generas confusión y a veces, frustración.

Hoy te proponemos un objetivo “chico” pero Importante en el proceso de meditar: reconquistar el sentido de la vista.

Usamos el sentido de la vista continuamente desde que nos despertamos hasta que nos dormimos, pero no necesariamente somos conscientes de todo su valor, entre otras cosas porque la mente está atrapada en el pensamiento.

Al despertarnos, “se despierta el pensamiento” y si bien miramos todas las cosas que están en nuestra habitación, en general, no las vemos, porque el pensamiento de “lo que tengo que hacer” o “ lo que está sucediendo en tal o cual situación“ nos ocupa prácticamente todos los sentidos y el Sentido de la vista va quedando un poco sobrentendido.

A medida que avanza el día, el pensamiento avanza con nuestro cuerpo, pero no necesariamente esta en el mismo lugar que nosotros, gran parte del tiempo está planificando , recordando o enjuiciando, por lo tanto , más de la mitad de las cosas que nos rodean “no las vemos”.

– El primer paso de esta práctica consiste en que al despertarte uses los primeros minutos para tomar consciencia de la vista de la siguiente manera:

Mirá todo lo que está a tu alrededor, sin detener la mirada en nada y sin obviar nada, solo dándote cuenta de lo que hay a tu alrededor. Esto puede durar de 1 a 10 minutos, según dispongas.

Es así de simple, Solo Mirar, con una única condición: Sin Juicios ni Calificativos es decir, si cuando mirás ves algo que esta desordenado, o sucio o feo o lindo, no le des “alas” al pensamiento para que se enganche, tampoco te pelees con el pensamiento , solo saltá la vista a la siguiente cosa, de la habitación, volvé a mirar todo, sin detenerte en nada.

Cuando termine tu práctica tendrás oportunidad de calificarlo y tomar las acciones que consideres respecto a todo lo que viste, pero por el momento del ejercicio, solo mirar cada cosa una y otra vez.

– El próximo paso es hacer lo mismo antes de dormir: 1 a 10 minutos solo para darte cuenta de lo que te rodea, sin juicios ni calificativos.

– Una vez que tengas el ejercicio incorporado a tu rutina al despertar y antes de dormir, lo repetís cada vez que te acuerdes: en el baño, en la cocina, en el ómnibus, en el coche, al entrar al trabajo, donde sea, tomate 1 minuto para Concientizar el sentido de la Vista tantas veces como sea posible.

A este momento te estarás preguntando, ¿qué tiene que ver esto con meditar? La meditación es la búsqueda de la consciencia y con ella el sentido de la vida, para J. Krishnamurti esa consciencia parte del silencio total del pensamiento y como te decíamos al principio, es mucho más simple entrenar al pensamiento de a poco , que tratar de dominarlo a la fuerza, porque el pensamiento ya fue entrenado para todo lo contrario.

Si lográs este incorporar a tu rutina el habito de Mirar todo lo que está a tu alrededor sin enjuiciar ni calificar, estarás dando un paso Gigante en el control del pensamiento. Adicionalmente esa pequeña frustración que produce el “no lograr poner la mente en blanco” quedara minimizada por el éxito de reconquistar la Vista sin interferencia del pensamiento.

Con el paso del tiempo, no solo se va haciendo más simple, sino que esta “nueva manera de ver” te va a ir preparando para ser un Gran Meditador, pronto veremos cómo incorporar los otros sentidos al proceso sistemático.

Por ahora no te apures, y disfrutá de tu conquista!

Segundo paso: la transformación del sonido

Decíamos en nuestro número anterior que nuestra mente tiene arduo
entrenamiento para estar continuamente pensando y si le “ordenamos” ponerse en
blanco, se confunde y, a menudo, se revela .

Por eso, lo ideal es ir conquistándola de a poco, al mismo tiempo que la
entrenamos y el camino más certero y simple es hacerlo a través de nuestros
sentidos.

En esta oportunidad vamos a trabajar la transformación del sonido
encontrándonos con nuestro sentido del oído.

Si usas una alarma o despertador para levantarte, ese sonido no solo te levanta
de tu sueño, despierta tu mente y casi de inmediato esta comenzara a “disparar”
pensamientos que se relacionan con las actividades que te tocan ese día, las
personas que vas a ver, las cosas que hacer y, de ahí, pasas a sumergirte en
pensamientos que, paradójicamente, no te dejan oír los sonidos a tu alrededor.

Inclusive, la mayoría de las veces, usamos la palabra “ruido” para definir los
sonidos de una familia al despertarse, a veces los de los vecinos o de una calle
atrás de la ventana. Les llamamos ruido, básicamente porque son distractores de
nuestro pensamiento, con el que estamos muy confortables, pero no nos damos
cuenta de cuánto estamos “dejando de escuchar” o inclusive generando cierto
nivel de rechazo hacia las cosas que generan ese ruido.

Uno de los recursos más comunes para identificarnos con el sentido auditivo es
poner música y eso está muy bueno, pero te asombraría darte cuenta que a
veces no la escuchamos por completo, porque nos lleva hacia pensamientos que
pueden ser muy agradables, pero nos apartan del presente inmediato.

La propuesta actual es rescatar el sentido del oído, tomar conciencia de su
valor y fuerza en nuestra vida, iniciando el día con la incorporación de este
sentido: al despertar, solo dedícale unos minutos (a partir de 1 minuto, los que
quieras!), solo para escuchar.

Escuchá todos los sonidos que están a tu alrededor, identifícalos, no los
enjuicies ni califiques, solo identifícalos: el sonido de la ducha, el vecino haciendo
algo, el sonido del perro ladrando, el agua hirviendo, tu propio pis! No eludas
nada, no califique ninguno. No es “ahí está el perro ladrando otra vez, que le
pasará”, o “que feo el sonido del pis sobre el agua”, es solo identificarlos de la
manera más concreta y objetiva posible.

Podes hacer esto tantas veces como te acuerdes en el día, por ejemplo cuando
vas camino al trabajo o a alguna actividad , o mejor aún, mientras esperas a que
te atiendan en un sitio, tomalo como un juego, un juego en el que nunca perdés
y siempre ganás.

¿Qué gano? El entrenamiento de tu mente, más allá de lo que imaginas.
Descubrirás sonidos que no tenias consciente y te encontraras con sonidos cuya
existencia habías olvidado.

Las practicas duran lo que vos quieras o puedas, nada es mucho y nada es poco,
porque es a tu ritmo, de hecho se trata de no forzarte e ir reconquistando el
sentido, de a poco. Recordá que lo abandonaste como parte de las presiones de
la vida así que seria absurdo ahora presionarnos para recuperarlo.

Más adelante, no mucho más, será muy simple entrar en el terreno de los mantra
de meditación, de los que seguramente has oído hablar y parecen muy lejanos.

Los mantras son muy usados por budistas, hinduistas y practicantes de yoga y
meditación. Los más conocidos en occidente son el OM y el Hare Krishna, ambos
con poderes “ sobrenaturales”, su frecuencia sonora crea un poder energético que
te lleva a lugares in-imaginados, precisamente porque “detienen” el pensamiento
conduciéndolo hacia la armonía.

Pronto iremos viendo como podes llegar a esos lugares y descubriendo tu propios
mantras.

Por ahora disfrutá del juego de los sonidos, que ya no serán ruidos!!!