Pulso
2 de agosto de 2022

Adicciones no químicas: redes sociales y pantallas

Prevención

Paula Del Río.

En este artículo vamos a abordar una de las grandes adicciones que presentan tanto niños, jóvenes y adultos a las pantallas, a las redes sociales.

Comenzamos por utilizar una de las definiciones de la adicción, se dice que es una palabra compuesta del prefijo A= No y DICCION = expresión, lo que sería lo no dicho, lo no expresado, lo oculto o lo negado. El adicto es un esclavo del objeto de su adicción al que tiene una gran adherencia y apego. Además niega su condición de adicto o la desconoce como tal.

La adicción es la IMPERIOSA NECESIDAD que tiene una persona por consumir o utilizar obsesiva y compulsivamente cualquier tipo de objeto, la necesidad de consumir se mantiene a pesar de las consecuencias negativas que la persona sufre, llevándola a un continuo deterioro.

En la actualidad es muy común el uso constante de celulares, tablets, etc.

Ya a temprana edad los niños son esclavos de estos aparatos tecnológicos, cuántas veces hemos escuchado a los padres decir: “toma el celular o la tablet y te quedas tranquilo un ratito”, pero ese “ratito” se va haciendo cada vez más largo, hasta encontrar a un niño inmerso en ese mundo, que le genera aislamiento y porque no? Un niño anestesiado….

Hoy particularmente quiero referirme a los adolescentes y los dos grandes mundos que han creado, el mundo real y el mundo de las redes sociales.

Cuántos de ellos utilizan Tik Tok, Instagram, Facebook. Claramente son tendencias que todos utilizamos pero en qué medida? Porqué muchos bloquean a sus padres o personas adultas cercanas a ellos?

La respuesta más común que nos dan es: “Eso hacemos todos los adolescentes, no queremos que nuestros padres vean nuestras redes”, acaso están teniendo una vida que desconocemos? Que nos quieren esconder?

Como terapeuta en adicciones y como madre al mismo tiempo, he escuchado tanto los argumentos de adolescentes, como la preocupación de sus seres queridos.

Es un tema por demás aterrador, porque no solo que son adictos a las redes, pasando horas y horas haciendo vivos, poniendo fotos, videos, sino que estamos desconociendo que muestran.

Obviamente como en todos los casos no generalizamos, ya que muchos de ellos hacen un buen uso de las herramientas pero que pasa con los demás?

En casos que he atendido, hay varias características que surgen como “típicas” entre ellos.

Chicos y chicas con baja autoestima, problemas de relacionamiento con pares, sentimientos de soledad y angustia. Sin embargo a través de una red social, crean un personaje con características totalmente distintas a como realmente son, para conseguir seguidores, volverse populares o influencers pero a qué precio? Mostrando una vida que no es real, en algunos casos exponiendo sus cuerpos, ya sea a través de fotos que generan muchos likes, pero no olvidemos que la adicción es un monstruo, la chica o chico necesita reinventar siempre ese personaje o mantenerlo activo, para que no decaiga su status en los medios. Es para ellos una tarea de todos los días y del minuto a minuto.

Mediante esta adicción, claramente van dejando de lado responsabilidades, el estudio, la interacción con la familia, actividades recreativas, entre otros. Parece que lo único que importa es estar en sus dormitorios alimentando al personaje.

Son esclavos de esa adicción, fomentada al mismo tiempo por la sociedad en la cual vivimos. Vivir para la exposición, descuidando muchas veces hasta su cuerpo, sus hábitos de alimentación, y ahí se puede desencadenar otra problemática. No comen, duermen poco, te dicen, tengo que estar delgado o delgada, porque así tengo más seguidores.

Los padres debemos tomar conciencia de este gran problema, hablar con ellos, explicarles aunque no nos quieran escuchar de los peligros que puede generar esta adicción, no dejarlos solos, ya que la enfermedad los va devorando.

Trabajemos fuertemente para que sean seres libres, no rehenes de una red social, seres auténticos y sin personajes.

Seguiremos abordando esta y otras adicciones.